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Diferencias en el costo y acceso para obtener placas vehiculares

Mientras en México el trámite de placas es accesible y administrativo, en China la alta demanda ha transformado el proceso en un sistema costoso y restringido por sorteo.

Redacción Boletín Nacional
Foto: motorpasion.com.mx

A diferencia del modelo mexicano, donde obtener las placas de circulación para un vehículo particular implica un trámite administrativo con un costo promedio de 2,000 pesos, en las grandes urbes de China el acceso a este derecho se ha convertido en una barrera económica significativa. En ciudades densamente pobladas del gigante asiático, el derecho a portar placas puede alcanzar costos superiores a los 400,000 pesos, condicionados además por un estricto sistema de sorteo público.

Esta disparidad tiene su raíz en la estrategia de movilidad urbana implementada en China desde inicios de los años 2000. Ante la saturación vehicular en sus metrópolis, las autoridades locales optaron por limitar el número de matrículas disponibles, incentivando indirectamente la adopción de vehículos eléctricos, los cuales suelen contar con exenciones o procesos de asignación preferenciales frente a los motores de combustión interna.

En el contexto mexicano, los trámites de control vehicular se gestionan a nivel estatal ante las secretarías de finanzas locales, enfocándose principalmente en la recaudación de derechos y la identificación del padrón vehicular. La infraestructura urbana en México, aunque enfrenta retos de saturación, no ha adoptado hasta la fecha mecanismos de restricción mediante sorteo o subasta de placas como los observados en mercados asiáticos.

La evolución del mercado automotriz en China demuestra cómo una política pública enfocada en la electromovilidad puede alterar radicalmente el costo de propiedad de un automóvil. Mientras el usuario mexicano percibe el pago de placas como un impuesto administrativo estándar, el conductor chino debe considerar el acceso a la matrícula como una inversión de capital de alto riesgo.

Especialistas en movilidad urbana señalan que las diferencias entre ambos países responden a la densidad demográfica y a la velocidad de motorización vivida en las últimas dos décadas. Mientras México mantiene un esquema de acceso abierto, el modelo chino refleja las medidas extremas que algunas naciones han tomado para mitigar el impacto ambiental y la congestión en sus centros urbanos.

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